El año 2020 nos dejó con un BOE lleno de expectación…se hizo esperar pero el último día del año llegó con un Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia…Después de una lectura sosegada del mismo me sorprende (además de las erratas del texto) que como primera finalidad aparezca la modernización la Administración Pública,porque como dice Miguel Solano nada se puede encontrar en su articulado que conduzca a este fin.

La verdad es que manteníamos una esperanza infundada. Todos los datos indicaban que un Real Decreto Ley no haría milagros: 5 años sin un desarrollo reglamentario de administración electrónica, procrastinación con su entrada en vigor, omisión sobre el uso de la Inteligencia Artificial y Big Data, única mención a Bockchain para prohibir su uso…. Ni rastro del gobierno del dato, éste sólo se menciona para protegerlo y no como un activo de valor ante el que debe gravitar la gestión. .Una política de firma electrónica inamovible desde su aprobación allá por el año 2012..una eternidad hablando de tecnología.

Las medidas de contratación, subvenciones y tramitación presupuestaria han sido ampliamente comentadas: Os pondréis al día con un repaso de El blog de Concha Campos : podéis apreciar de lo mejorcito del RDL en mi opinión la parte de los principios y directrices de gestión; Gerardo Bustos hace un análisis exhaustivo y enriquecedor del articulado, las impresiones siempre certeras En el de Victor Almonacid y específicamente sobre contratación Juan Carlos Meilan (con su espectacular cuadro de plazos e importes) y Javier Vazquez Matilla.

Haré un pequeño spoiler: De revolución nada. Sencillamente no podemos revolucionar porque no tenemos conocimiento sobre nuestro funcionamiento: hemos facilitado al ciudadano la presentación electrónica de solicitudes pero nuestro funcionamiento interno sigue igual (salvo por una mal entendida firma electrónica) y sin tener certezas sobre qué trámites de la larga cadena causan retraso sin que aporten valor al proceso…no tenemos ni idea, solamente sensaciones. La falta de automatización hace que siga siendo necesario imprimir(lo confieso, yo imprimo), si no queremos disparar la tasa de errores que empieza a ser sonrojante.

Si esa inversión que se anuncia quiere aprovecharse, creo que aún tenemos margen de actuación, aunque exige que en materia tecnológica se adopten de forma urgente algunas medidas, no de bombo y platillo, pero que permita una construcción sólida de cimientos sobre los que asentar una administración pública avanzada y moderna:

1º Desarrollo reglamentario de las Leyes 39/2015 y 40/2015: Urge que de manera inmediata tengamos certezas sobre el uso de la actuación automatizada , la firma de empleado público, inteligencia artificial, blockchain ¿de verás no hay nada que decir? ¿por qué renunciamos a aprender?…Lean a Nacho Alamillo: sí hay margen para la innovación dentro del entorno normativo, miren a la experiencia de Aragón con blockchain en la contratación Pública. Ya sabemos que en la Administración Pública y en cualquier organización una de las resistencias al cambio se vence con un entorno que de confianza. El actual ofrece de todo menos eso. Si la AGE se decidiera a dar este paso seguro que animaría a otras muchas administraciones que aún se miran en ella. No han esperado Galicia, Andalucía y Cataluña: felicidades por ese avance, ya la intención dice mucho. Especialmente interesante el enfoque de esta última: da en el talón de aquiles de las AAPP pretender modernizar sin centrarse en el dato es asegurarse un nuevo fracaso.

Dato , dato y más dato: no podemos seguir adjuntando PDF y cargando archivos firmados electrónicamente sin estrujar los datos que contienen. Charo Delgado .en el Blog de Pilar Batet lo explica perfectamente «Es el momento de que se modifique la LCSP y se adapte para que la contratación electrónica no sea una contratación en papel tramitada dentro de nuestros ordenadores» Ya no se trata de innovar, es adoptar comportamientos asentados en el mundo privado y en determinadas entidades públicas. Este enfoque ayudaría a nos ayudaría a conocernos, paso previo a iniciar una revolución.

3º Los diseños de los sistemas de gestión electrónica son la clave: todos interconectados, transfiriendo datos de unos a otros. Demasiadas veces tropezando en la misma piedra, sistemas parciales que responden a reinos de taifas más que a una estrategia al unísono: los departamentos horizontales de control (jurídicos e intervención) deben tener un sistemas electrónicos que conecten y habiliten actuar a los distintos sistemas de gestión y no ser islas en entornos informatizados: si informo favorablemente/fiscalizo en mi sistema de gestión habilitaré al gestor electrónico de gestión (contractual o de subvenciones) a actuar, si no, no se le permite (nada nuevo: el comercio on line asi actua, tienes dinero en cuenta te vendo, si no, no hay trato). Intercambio de dato, no de documentos (eso ya los harán los sistemas).

4º La inversión en tecnología implica riesgos (sobre todo por los intangibles)Estos riesgos hay que afrontarlos y no esquivarlos. Los gestores deben definir bien sus proyectos y los órganos de control deberán proveerse de profesionales que comprueben el resultado de esa inversión. Hay que estar especialmente atento a estas inversiones por los riesgos que conllevan. El miedo nos debe ocupar y no atenazar: no puede llevarnos a la petición de 100 informes imposibles. En tecnología no vamos a encontrar una Base de Datos Centro de la Construcción. Las mediciones no son físicas. La Ley de contratos no se adapta a la contratación de tecnología ni a la innovación: esas memorias económicas imposibles, esas calificaciones de contratos a las que los productos y servicios tecnológicos no se adaptan. No parece que la Ley 9/2017 haya promovido una mayor concurrencia en estos contratos…En el horizonte medio se debería promover una modificación de la Ley que mejore este aspecto, pero de forma inmediata se puede dar un gran salto si el Comité Técnico para el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia previsto en el artículo 15 se pone a trabajar desde el primer minuto con instrucciones técnicas y directrices que ayuden a un gestor que anda perdido en la confección de estos pliegos y memorias económicas y también se disminuya la inseguridad de los órganos de control que miran con desconfianza aquello que no entienden, ni siquiera pueden ver ni tocar. Establecer hitos parciales de entrega constatables en desarrollo de aplicaciones así como el control de la documentación puede ser una medida que ayude al evitar desviaciones .

5º Fomentar sinergias: La IGAE retomó unas reuniones de Intervenciones Generales muy productivas donde se implicaba a niveles técnicos, también hubo foros productivos de factura electrónica (un éxito sin precedentes) Hay que construir red entorno a proyectos concretos.Se deben crea grupos de trabajo interadministrativos en el que se parta de experiencias innovadoras, estar dispuestos a escuchar, aprender de los demás(aunque nos pensemos mejores). Los niveles técnicos suelen ser menos reticentes que los políticos y hay lugar para la camaradería y el compañerismo. Nos necesitamos. Experiencias enriquecedoras como la Diputación de Albacete claramente exportable a muchas Administraciones, el uso de RPA en otorgamiento de subvenciones de la Junta de Andalucía, la experiencia de Asturias o Castilla la Mancha en procedimientos de concesión de ayudas a autónomos en las que solo se presentaba la solicitud, la alimentación automatizada desde la ejecución presupuestaria a la Base de Datos de Subvenciones de Castilla la Mancha de la ejecución de los Planes Estratégicos, la automatización de la contabilización de la Generalitat de Cataluña con unos increíbles resultados de reducción de plazos y errores (casi a la mitad!) blockchain en contratación de Aragón…por no hablar de la experiencia de la AEAT , SS y experiencias increíbles en la administración local cuya pegada en la comunicación informal está dando una visibilidad desconocida en la Administración Pública hasta este momento…sumando llegaremos más lejos

Aún queda partido…aún se puede mejorar!

RDL 36/2020: construyendo resiliencia
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Matilde Castellanos Garijo


Soy Técnico de Administración General de Comunidad Autónoma. He cursado varios estudios de postgrado, entre otros, un Máster Universitario en Dirección Publica, Evaluación de Políticas Públicas y Tributación por el Instituto de Estudios Fiscales /UNED. Desde los inicios de mi etapa profesional he estado, sin saberlo, ligada a procesos de innovación publica. Nunca he abandonado la búsqueda de mejorar los servicios públicos. Desde el año 2008,en la Intervención General de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, trabajo ligada al ámbito económico financiero en el que he participado en la implantación de la Factura electrónica así como la firma electrónica en el sistema económico financiero. Soy docente en el Curso de Derecho Administrativo e Inteligencia Artificial de Universidad de Castilla la Mancha, escribo artículos e imparto ponencias en las que intento transmitir el entusiasmo por la innovación y mejora en todos los ámbitos de la Administración Pública.


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