Sentado en una rama esperando su almuerzo, el camaleón camaleónico observa a los demás animales. Quisiera ser blanco, como el oso polar; o elegante, como el flamenco; o tener un largo cuello, como la jirafa… Uno tras otro, el camaleón se va transformando en un ser muy original, pero incapaz de comerse esa deliciosa mosca. Este cuento infantil trata de trasladar a u0na mente infantil la celebre frase de Séneca que no sabe donde va ningún viento es favorable.

Con extraordinaria facilidad la Administración Pública se sube a las diferentes modas, ..normas y titulares de usar y tirar ..Cada nueva corriente parece presentarse como la solución definitiva. sin detenernos a evaluar qué ha funcionado, qué cambio de estrategia debemos hacer para alcanzar los efectos perseguidos…esto se da en muchísimos ámbitos (tecnológico, elaboración normativa, buen gobierno etc..) pero hoy nos detendremos en la contratación pública.

Durante los últimos años hemos impulsado con impetu la agregación de compra así como la demonización del uso del contrato menor como método para evitar la corrupción. El objetivo era perfectamente razonable: compra eficiente, integridad, profesionalizar la compra pública, incrementar la concurrencia y aprovechar economías de escala. Todo ello tiene sentido.

El problema aparece cuando ese principio se convierte en un dogma aplicable por igual a cualquier Administración, en cualquier contexto y a cualquier territorio. Porque contratar en la ciudad de Madrid, Valencia o Barcelona no plantea los mismos retos que contratar para un pequeño municipio de la Serranía de Cuenca, de la Alcarria o de cualquier territorio afectado por la despoblación. El fomento de la concurrencia en un una capital presenta unas ventajas claras que difícilmente podrá efectuarse en municipios pequeños…sin embargo hay determinados gestores que enarbolan las banderas de café para todos y el cumplimiento literal de la norma aislándose de la realidad cercana en la que se desenvuelve y desentendiéndose del impacto de sus decisiones.

Cuando una interpretación extremadamente rígida conduce a concentrar toda la compra en grandes operadores ,o se prohíbe el contrato menor por ínfima que sea la importancia e incluso cuando para su realización se promociona la concurrencia posible … los primeros en desaparecer son precisamente aquellos pequeños comercios que mantienen vivo el territorio: la librería, la papelería, la ferretería, la tienda de alimentación o la pequeña empresa de servicios. ..a veces el ahorro conseguido es nulo o anecdótico. Lo más curioso es cuando esos establecimientos comienzan a cerrar, aparecen nuevas políticas públicas destinadas a subvencionar el comercio de proximidad, luchar contra la despoblación o revitalizar el medio rural….y ya no hablamos del análisis de la huella de carbono.

En esta línea resulta especialmente interesante el articulo de Consuelo Doncel Rodríguez y M.ª José Hernández Martínez, «Necesidades recurrentes y repetitivas en la contratación menor: el límite máximo de 3.000 € anuales como propuesta de modificación legislativa a favor de las pequeñas y medianas entidades locales». Las autoras ponen el foco en un problema real: la dificultad que encuentran las pequeñas entidades locales para atender necesidades recurrentes de escasa cuantía con la rigidez interpretativa actual de la contratación menor. Comparto plenamente el diagnóstico y la necesidad de recuperar el sentido común. Sin embargo, voy más allá de que la solución pase por fijar un umbral uniforme de 3.000 euros para todas las Administraciones que respalda el TARC . La realidad administrativa española es demasiado heterogénea para resolver con una única cifra situaciones radicalmente distintas. Esta es la línea en la que se sitúa el INFORME 2/2026, DE 29 DE JULIO, SOBRE LA POSIBILIDAD DE CUBRIR NECESIDADES PERIÓDICAS O RECURRENTES CON CONTRATOS MENORES del Tribunal de la Comunidad de Madrid que manifiesta que no puede acogerse como criterio general que la existencia de fraccionamiento indebido dependa exclusivamente de que la suma de prestaciones homogéneas durante un período de cinco años supere el umbral aplicable al contrato menor.

Resulta tentador establecer un tope objetivo y dejarnos de interpretaciones…mucho más fácil todo, me ahorro la reflexión…pero no nos equivoquemos, hoy día como empleados públicos, solo seremos útiles si, a la luz de los principios que rigen la contratación pública, sabemos adaptarnos a un medio constantemente en cambio : la guerras que encarecen determinados suministros, la escasez de procesadores y memorias por el boom de la IA… Por contra, basar nuestra actividad en reglas universales, estrictamente objetivas, interpretación inamovible, estática, objetiva, aséptica nos hará prescindibles.
Hoy disponemos de herramientas tecnológicas que permiten una aproximación mucho más útil a la contratación, permitiendo sustituir la eterna sospecha sobre la contratación menor para convertirla en una herramienta útil minimizando los riesgos que conlleva su uso indebido. Ya son posibles los sistemas de control continuo y el uso de analítica de datos que nos permitan una pronta evaluación de la configuración contractual, capaces de detectar patrones de riesgo y fraccionamientos artificiosos cambiando la desconfianza por un más control inteligente. En Castilla-La Mancha se ha ido transformando el control que se efectúa sobre los contratos menores pasando de un control previo y casi pleno , a un control financiero con un informe anual y en este año 2026 se estrena un control continuo de aspectos legales que permita una corrección rápida y evite cuestiones alarmantes , favoreciendo el análisis agregado para valorar si un comportamiento es irregular o por la escasa importancia cuantitativa y la concentración de proveedores no merece reproche alguno.

Pero aunque no se cuente aún con capacidad tecnológica pongamos en valor un rasgo humano más necesario que nunca: el sentido común. Evaluación, reflexión y acción estratégica con mucho sentido común son mis apuestas para una contratación publica que afronta la llegada de un nuevo reglamento europeo….porque ..todo puede mejorar!

El camaleón camaleónico en la contratación pública

Matilde Castellanos Garijo


Soy Técnico de Administración General (especialidad jurídica) de la Generalitat Valenciana. He cursado varios estudios de postgrado, entre otros, un Máster Universitario en Dirección Publica, Evaluación de Políticas Públicas y Tributación por el Instituto de Estudios Fiscales /UNED y Máster Universitario de Auditoría Pública por la UCLM. Desde los inicios de mi etapa profesional he estado, sin saberlo, ligada a procesos de innovación publica. Nunca he abandonado la búsqueda de mejorar los servicios públicos. Desde el año 2008,en la Intervención General de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, trabajo ligada al ámbito económico financiero en el que he participado en proyectos como la implantación de la Factura electrónica , la transformación del proceso de gasto y control interno. Disfruto con la divulgación y docencia. Formo parte del profesorado del Curso de Derecho Administrativo e Inteligencia Artificial de Universidad de Castilla la Mancha, escribo artículos e imparto ponencias en las que intento transmitir el entusiasmo por la innovación y mejora en todos los ámbitos de la Administración Pública.


Navegación de la entrada


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *